En un mundo paralelo seguramente mi álter ego es diseñadora gráfica (o quizá en un futuro lo sea en esta dimensión, aunque sea a modo de hobby), pero lo cierto es que el diseño gráfico, y en especial el de packaging, es algo que me fascina. No sólo me gustan las buenas ideas visuales, sino aquellas que a parte de ser vistosas tienen una nueva funcionalidad. Por eso creo que las personas que se dedican en cuerpo y alma a este sector son unos genios que acumulan grandes dosis de creatividad y lógica en un sólo ser.
Además, en un mundo donde existe una gran variedad de marcas diferentes pero con productos de calidad similar, es el packaging el que realmente puede ejercer de elemento diferenciador (a parte del precio, claro está) para tomar la decisión de compra. Por tanto, el packaging se convierte en un elemento más de la comunicación, en el que vale la pena invertir.
Volviendo al tema de la creatividad, he escogido dos ejemplos que me parecen extraordinarios y que parten de una misma idea: la sencillez del producto que lo contienen y la forma en que representan la fruta que contienen.
El primer caso es el de la mermelada La Tía Fina*, una idea realizada por Vibra Agency.
El segundo caso es de la marca de zumos Singular*, cuyo diseño es idea de Nikita Ivanov.
* He intentado buscar las páginas web de las marcas nombradas (La Tía Fina y Singular) pero o no aparecen con facilidad en la mente de Mr. Google o son más bien diseños personales, pero con un toque muy profesional. Sean o no reales, ¡chapó! a sus creadores.






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